domingo, 8 de febrero de 2015

Capítulo 6: El chico

En mitad de la calle y a plena luz del dia, iba caminando un chico, inmerso en sus pensamientos. Era alto, pasaba facilmente el metro ochenta y cinco de altura. Llevaba una sudadera, con la capucha puesta y con su cabeza mirando hacia el suelo mientras sus manos reposaban sobre el gran bolsillo que tenía la sudadera.

Caminaba con una tranquilidad incierta y a un paso relativamente apurado, aun así el ir a esa velocidad no parecia suponerle el menor esfuerzo. Su pantalon negro y ancho parecía hacer un ruido al caminar, aunque este era inperceptible.

Su paso comenzó a acelerarse a los pocos, si bien el no parecía cansarse por ello, quizás sus zapatillas de marca estuviesen ayudando a que esto fuese posible, sin embargo en realidad la fuerza extraordinaria que poseía este chico era la que influía tajantemente en que su cansancio fuese mínimo.

El chico paró delante de una gran casa y elevo su cabeza. Comenzó a caminar cuando

-Perdone, esto es una propiedad privada esta prohibido el pas-

Antes de que aquel guardia de seguridad pudiese acabar su frase, el chico ya le había noqueado, por lo que el guardia se encontraba inconsciente en el suelo.

El chico continuó su camino como si nada hubiese pasado, llegó a la puerta y empezó a mirarla fijamente, luego se alejó unos cuantos metros de ella mientras sacaba su mano izquierda del bolsillo. Esta agarraba una granada de mano de la que quito la anilla de seguridad, lanzó hacia la puerta y corrio un par de metros hacia la salida.

La granada explotó, dejando un gran agujero en donde antes se encontraba la puerta. Metió la mano izquierda, que había quedado fuera del bolsillo de la sudadera, en el bolsillo del pantalon en donde, gracias a un agujero, se podía tocar la pierna desnuda y, atada a esta, una vara de hierro que se podía extraer de allí fácilmente, por lo que la saco y fue corriendo hacia la entrada.

Cuando entró al interior de la casa un gran enfado le recorrió el cuerpo, golpeo con la vara a un mueble cercano, de modo que este quedo destrozado, luego gritó.

-¡Cabrón hijo de puta, sal de donde quiera que estes, si te tengo que buscar lo lamentarás el resto de tu jodida existencia!

Apareció otro guardia que intentó parar al chico, pero este, como si de un fantasma se tratase le asestó un golpe mortal, gracias a que semejaba conocer los puntos mortales del ser humano.

-¡SAL. DE. TU. PUTO. ESCONDITE! Gritó el chico con una voz imponente, mientras reventaba todo lo que encontraba a su paso con la vara.

De pronto salió un hombre que rondaba los cincuenta años, con una mujer no mucho mas joven que él. El hombre llevaba una escopeta y temblaba un poco, parecía tenerle miedo a aquel chico.

-No te muevas, o disparo, dijo el hombre con una voz un tanto temblorosa.

-Cariño, -se dirigió al que parecía ser su marido- ¿quién es este hombre? -miró al chico tímidamente- ¿qué quiere nosotros?

-¡JA! No seas mas gilipollas, esa mierda, a parte de vieja esta descargada, ¿Quieres ver un arma de verdad? -Sacó una pistola con la mano que aún no había sacado del bolsillo, no muy grande- Esto -exclamó-, es un arma de verdad.

El hombre intento hacer creíble que tenía la escopeta cargada, pero desistió y la acabo soltando, esta cayó al suelo mientras levantaba sus manos en señal de rendición.

-Está bien, llévate lo que quieras pero no nos hagas daño por favor.

El chico solto una carcajada.

-¿Qué no os haga daño? ¿A qué crees que he venido?

-Pero ¿Porqu. é nos haces esto? ¿Qué te hemos hecho? -Dijo la mujer, que había roto a llorar, con la voz quebrada

-Ya lo entiendo -el chico se dirigió al hombre- ¿Conque la maruja esta aún no sabe nada? Lo que me voy a divertir.

Caminó hacia donde se encontraba la mujer y la tumbó de un golpe, pero dejandola consciente. Estando ella boca abajo, puso un pie sobre su espalda, de modo que esta no se pudiese levantar.

-Las vueltas que da la vida ¿eh? Pensar que te vas a enterar por mi de esto, es gracioso -hizo presión con el pie, haciendo que la mujer gritase de dolor- Oye, tu te acuerdas cuando hace veintidós años ese señor que esta ahí temblando como si fuese un flan tuvo una reunión de empresa? -volvió a presionar, por la zona de la caja torácica de la mujer, esta vez aún mas fuerte-

-N-no, el tenia mu-

-Cállate -exclamó el chico- tu voz me irrita. El caso es que por el camino se encontro con una mendiga, muy guapa y sabes que mas, le ofreció una gran cantidad de dinero por acostarse con ella, y la pobre mendiga no le quedó mas remedio que aceptar si no quería morirse de hambre, solo puso una condición, que usase preservativo. El acepto pero, ¡sorpresa!, ni se lo puso ni le pagó. ¿A que es bonita la historia?

A la mujer le invadió un gran dolor emocional, sumado al dolor físico que estaha soportando por la presión que aquel chico ejercía sobre ella con su pie, tan solo podía llorar y temblar.

-Cariño, no le escuches, solo dice mentiras, es solo un perturbado -afirmó el hombre-

-¿Y aún así la quieres? Bueno pues si la quieres tanto -golpeó a la mujer con la vara de hierro, pero sin llegar a siquiera dejarla inconsciente, pretendiendo solo provocarle dolor y hacer que sangrara, se dirigió al hombre- Verás, yo puedo mataros o torturaros hasta que la palmeis; así que dime, ¿hay alguien que se pueda vengar y que me tenga que cargar?, si no lo dices ya sabes -alzó la vara, en señal de que sino lo cantaban sufrirían las consecuencias-

-N-no nos mates -suplicó de rodillas- no hay nadie, he estafado a todos mis clientes y amigos para comprar esta casa y tener una vida mejor, solo la tengo a ella. -Aseguró el hombre-

-Por esa cara de miedo parece ser verdad, bueno, dejare libre a tu mujer. -Volvió a poner el pie en el suelo-

La mujer se intento levantar, pero antes de que se hubiese erguido, el chico ya le había disparado con la pistola en la cabeza. El hombre rompió a llorar y desesperadamente intentó atacar al chico dándole un puñetazo a lo que este respondió agarrándole el brazo, y lo tumbó con una especie de llave de judo.

-Y yo que te iba a dar una muerte digna con un disparo, en fin -el chico golpeo a aquel hombre con la vara hasta la muerte, a cada golpe el hombre se retorcia de dolor, mientras le suplicaba que le diese una muerte rápida e indolora. A su alrededor se iban formando charcos y charcos de sangre, cuando el hombre parecía estar al fin muerto, el chico le disparo varias veces en la cabeza para asegurarse de que efectivamente lo estaba

Volvió a meter todas sus armas en sus respectivos sitios, no sin antes sacudirlas un poco para que no se notase tanto la sangre al llevárselas de vuelta.

Se dió la vuelta para irse, cuando, al lado del mueble que previamente había reventado, encontró un libreto que le llamó la atención, lo cogió del suelo; era de color negro y tenía unas letras doradadas en las que leyó Libro de Familia. Era una buena forma de comprobar si le habían dicho la verdad. Lo abrío y revisó las páginas. En la tercera pudo leer nada mas pasar la página Shinzu, mas abajo encontró escrito Hijo.

-Conque un hijo… Maldito mentiroso, en fin no me gusta dejar cabos sueltos.

Guardó el libro y se largó de alli.